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Año de Oración - septiembre 3

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Podemos hacer una diferencia

En esta imagen, Santa Rosa Filipina Duchesne se encuentra entre dos chicas, en una posición que es muy significativa. Esta imagen me recuerda a muchas mujeres analfabetas, especialmente en mi parte del mundo, que se esfuerzan por amar y educar a sus hijos luchando contra muchas adversidades. Siempre he admirado la valentía de Filipina. A pesar de no poder hablar el inglés, fundó escuelas en un país, en su mayoría de habla inglesa. Era una mujer impulsada a la acción por la justicia social. Nunca renunció a la misión de los nativos americanos, para la que esperó tanto tiempo. A través de estas acciones, se dio cuenta del encuentro de dos civilizaciones, luchando contra el analfabetismo y la pobreza, por amor de Dios. Filipina es mi fuente de inspiración y coraje, principalmente ante situaciones nuevas. Es una maestra modelo. A menudo me pregunto, ¿qué podría haber motivado a Filipina Duchesne a amar a los niños y a los pobres?

Veo una semejanza entre Filipina y el Papa Francisco, cuyos corazones están abiertos a los más vulnerables. En su camino de regreso de Grecia el pasado mes de abril, el Papa Francisco trajo consigo a doce refugiados sirios, todos musulmanes. Actualmente están recibiendo capacitación lingüística y laboral, además de oportunidades educativas. Recientemente ha organizado una fiesta para 1500 personas económicamente desfavorecidas.

En la mayoría de los casos, una persona pobre ¡es un extraño, una persona a temer! Cuando considero lo que motivó Filipina en todas sus acciones, mi corazón está agradecido por el amor infalible de Dios y por el don de Filipina a la Sociedad. Estoy convencida de que sólo el amor puede romper barreras y crear puentes entre los pobres y los ricos. En África, algunas tradiciones han llevado a la gente a percibir a los pobres y a las mujeres como indigentes y vulnerables. Sin embargo, si se educan, estos grupos de personas se hacen fuertes y capaces. Creo que el peor aspecto de la pobreza es el analfabetismo. Ruego que como Sociedad del Sagrado Corazón continuemos con la herencia de Filipina Duchesne, haciéndonos más conscientes de las injusticias causadas por la pobreza en nuestro propio tiempo. Qué a través de la educación, podamos hacer todo lo posible para eliminar estas injusticias.

Kaja Kayembe Clémentine, RSCJ, Provincia de Republica Democrática de Congo
Imagen: Hildreth Meière